Como cada mañana, preparé mi mate, tomé mi Biblia, mi lista de oración, papel en blanco, lapicera y me dispuse a pasar tiempo con mi Jesús.
Después de leer la Palabra y orar, me disponía a hacer mis tareas diarias, pero en mi corazón estaban dando vueltas estas palabras que te compartí; así que tomé el papel y las escribí.
Vengo a mi página a compartirlas con vos, para alentarte y decirte que dejes que tu corazón fluya, que te atrevas en este día a escribirle a Jesús las letras que están guardadas en tu corazón.
Dejá que El Espíritu Santo te llene, te guíe y te ministre, dejá que Él pinte en tu corazón las mejores melodías de amor para que vos se las puedas transmitir a Dios.
Estoy meditando profundamente sobre el evangelio de San Lucas.
Hoy me llamó poderosamente la atención esta palabra.
San Lucas 17:11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.
17:12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos
17:13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
17:14 Cuando Él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
17:15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,
17:16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?
17:18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?
17:19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Me llamó poderosamente la atención ver que estos leprosos fueron sanados en el momento después que habían estado con Jesús, fueron sanados en el camino.
Entonces pensé en las personas que están buscando un milagro de parte de Dios y quizás van a una reunión de milagros y salen igual que entraron; o tal vez se arrodillan y oran con fe, pero se levantan y nada pasó y el desánimo las invade y la fe decae.
Quiero decirte que Dios hace como quiere, que tenés que estar preparada, porque a lo mejor en tu andar diario, Dios puede sorprenderte con ese milagro reparador que estás esperando.
Y no quiero dejar pasar por alto la actitud del corazón, sólo uno volvió a dar gracias y gloria a Jesús.
Es mi deseo que siempre tengamos un corazón agradecido, un corazón humilde, un corazón rendido a Jesús, porque por su gracia somos salvas y entiendo que nuestra vida debe ser a pesar de cualquier situación un canto de gratitud hacia Él.
!Qué nada ni nadie te robe la fe, qué nada ni nadie te robe tu milagro, no te desanimes, no pierdas las esperanzas, tenemos un Dios que permanentemente le sale al encuentro a sus hijos y los bendice!
Confía En Cristo • Un Jardín De Fe
Copyright ©2012-2018 ๑ Vanessa Martinez ๑

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Estoy segura que será de gran bendición y edificación para ti.